PT Veracruz: la casa del obradorismo popular
En Veracruz comienza a tomar forma una nueva etapa política para el Partido del Trabajo. No se trata únicamente de reorganizar estructuras o prepararse para las elecciones de 2027. Se trata de definir con claridad qué representa el PT dentro del movimiento que transformó la vida pública de México.
La respuesta puede resumirse en una idea: el PT es el Partido de la Transformación y la casa de la verdadera base obradorista.
Durante años, el obradorismo fue construido desde abajo. Nació en las colonias, los mercados, las comunidades rurales, las organizaciones sociales y las luchas de trabajadores, maestros, campesinos, mujeres y jóvenes.
No nació en los escritorios ni pertenece a una burocracia partidista. Le pertenece al pueblo que recorrió calles, defendió el voto y convirtió una esperanza colectiva en una nueva realidad política.
Esa base popular necesita un espacio que la escuche, la organice y la represente. En Veracruz, el Partido del Trabajo tiene la oportunidad de convertirse en esa casa.
El nuevo posicionamiento del PT no implica abandonar la unidad de la Cuarta Transformación. Por el contrario, significa defender su origen popular y recordar que la transformación no puede convertirse en patrimonio exclusivo de grupos, funcionarios o dirigencias.
La unidad verdadera no se construye mediante la subordinación. Se construye reconociendo las distintas expresiones que forman parte del movimiento y respetando la fuerza territorial de cada una.
El PT puede acompañar el proyecto nacional encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum y, al mismo tiempo, fortalecer una identidad propia basada en la organización popular, la defensa de las causas sociales y la cercanía permanente con las comunidades.
Ser el Partido de la Transformación obliga a ir más allá del discurso.
Significa defender los programas sociales, los derechos laborales y el ingreso de las familias. Significa proteger el agua, los bosques y los territorios amenazados por intereses económicos. Significa escuchar a las comunidades antes de tomar decisiones y formar liderazgos que no aparezcan únicamente cuando llega el momento de repartir candidaturas.
La transformación debe sentirse en la mesa, en la quincena, en los caminos, en las escuelas, en los centros de salud y en la tranquilidad de las familias.
Si no llega a la vida cotidiana del pueblo, todavía no es una transformación completa.
En este contexto, la nueva responsabilidad electoral de Adrián Naveda adquiere un significado mayor.
Su nombramiento como Comisionado Político Nacional de Asuntos Electorales del PT en Veracruz no debe interpretarse solamente como una función para revisar aspirantes. Su tarea será articular territorio, organización, identidad y proyecto político.
El reto será abrir las puertas del partido a los liderazgos comunitarios, a la militancia que ha sostenido las causas de izquierda y a quienes se identifican con los principios del obradorismo, pero no encuentran representación en las decisiones tomadas desde las cúpulas.
Las candidaturas de 2027 deberán ser consecuencia del trabajo territorial, no su punto de partida.
El PT tendrá que buscar a quienes conocen los problemas de su comunidad; a quienes han acompañado luchas sociales; a quienes tienen autoridad moral, respaldo ciudadano y disposición para rendir cuentas.
No basta con incorporar personajes conocidos. Hay que formar representantes que comprendan que primero está el pueblo y después cualquier aspiración personal.
Por eso, la reorganización del PT en nueve regiones puede convertirse en algo más importante que una estructura electoral. Puede ser el comienzo de una red estatal para escuchar, formar, organizar y convertir las causas ciudadanas en acciones políticas.
El partido deberá estar presente en cada región no solamente para solicitar el voto, sino para acompañar problemas, documentar necesidades, gestionar soluciones y regresar a informar resultados.
Menos escritorio y más territorio.
Menos decisiones entre grupos y más participación de las bases.
Menos política de temporada y más organización permanente.
El Partido del Trabajo tiene frente a sí la oportunidad de recuperar el sentido popular de la política. Puede convertirse en el punto de encuentro de quienes defienden la transformación sin renunciar a la crítica, de quienes respaldan la Cuarta Transformación sin aceptar que se cierre la participación y de quienes creen que el poder solamente tiene sentido cuando sirve para mejorar la vida de la gente.
Ésa debe ser la nueva postura del PT Veracruz: unidad con identidad propia; transformación con territorio; organización con participación y candidaturas con respaldo popular.
El obradorismo no puede quedarse en la memoria de un liderazgo ni reducirse a una etiqueta utilizada durante las elecciones. Debe continuar como una práctica política basada en la austeridad, la justicia social, la defensa de la soberanía y el principio de que, por el bien de todos, primero los pobres.
En Veracruz, esa continuidad puede encontrar una casa.
Una casa abierta para quienes trabajan, luchan, cuidan, producen y organizan sus comunidades.
Una casa para la izquierda popular.
Una casa para las bases obradoristas.
Esa casa es el Partido del Trabajo: el Partido de la Transformación.
Columna: PT Veracruz: la casa del obradorismo popular


