James Webb detecta evidencia de estrellas con agujeros negros en el universo temprano
Astrónomos confirman la existencia de objetos híbridos que explican misteriosos puntos rojos detectados en el cosmos
Un equipo internacional de astrónomos, liderado por Vasily Kokorev de la Universidad de Texas en Austin, ha identificado la evidencia más sólida hasta ahora de la existencia de estrellas con agujeros negros. Este descubrimiento fue posible gracias a observaciones del telescopio espacial James Webb (JWST) en un objeto llamado GLIMPSE-17775, ubicado detrás del cúmulo de galaxias Abell S1063. El hallazgo, publicado en The Astrophysical Journal el 11 de junio de 2026, ofrece nuevas pistas para entender la formación y evolución del universo primitivo, aproximadamente 600 millones de años después del Big Bang.
El misterio de los pequeños puntos rojos en el universo temprano
Desde el inicio de sus operaciones científicas en 2022, el telescopio James Webb detectó una población abundante de fuentes luminosas conocidas como “pequeños puntos rojos”. Estos objetos han intrigado a los científicos, pues su brillo y características no encajaban fácilmente en los modelos tradicionales de formación galáctica.
Una de las hipótesis más discutidas planteaba que estos puntos rojos podrían ser estrellas que albergan agujeros negros en su interior, envueltos en densas capas de gas que modifican la luz emitida y generan firmas espectrales únicas. Sin embargo, hasta ahora no se contaba con evidencias concluyentes que respaldaran esta teoría.
Análisis espectroscópico sin precedentes de GLIMPSE-17775
El objeto GLIMPSE-17775 fue estudiado en detalle gracias a la lente gravitacional natural del cúmulo Abell S1063, que amplificó la señal recibida por el JWST. Esto permitió obtener un espectro excepcionalmente detallado, equivalente a 80 horas de observación efectiva.
Los astrónomos identificaron más de 40 líneas espectrales, incluyendo señales de hidrógeno, oxígeno, helio y hierro, que no podían ser explicadas por modelos convencionales de nubes de gas. Entre las observaciones más relevantes destacan:
- Dispersión de electrones: Indicativa de una capa extremadamente densa de gas alrededor de una fuente energética.
- “Bosque de hierro”: Un conjunto de 16 líneas espectrales de hierro, cuya intensidad requiere una fuente de energía muy potente, compatible con un agujero negro en rápida acreción.
- Fenómenos de fluorescencia y absorción de helio: Que confirman un entorno denso y altamente energético.
Estos indicadores apuntan a la presencia de un agujero negro supermasivo oculto dentro del objeto, rodeado por un capullo gaseoso denso.
Implicaciones para la cosmología y la evolución cósmica
Este descubrimiento ayuda a resolver interrogantes sobre la naturaleza de los pequeños puntos rojos y su origen en el universo temprano. Según Kokorev y su equipo, no es necesario invocar agujeros negros extraordinariamente masivos para explicar estas fuentes, sino que el modelo de estrellas con agujeros negros puede integrarse dentro de los marcos actuales de evolución galáctica y cósmica.
Con futuras observaciones, los investigadores esperan determinar si GLIMPSE-17775 es un caso excepcional o si representa una población amplia de objetos similares que habitaron el cosmos en sus primeras etapas.
Para conocer más sobre la exploración del universo y los avances en astronomía, se puede consultar información oficial en la Organización Mundial de la Ciencia.
Este hallazgo marca un paso fundamental en la comprensión del universo primitivo y abre nuevas vías para estudiar la interacción entre estrellas y agujeros negros en la formación de estructuras cósmicas.
fuente de imagen: https://diariodigitalrd.com/2026/06/11/james-webb-encuentra-evidencia-de-estrellas-con-agujeros-negros.html/


